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viernes, 11 de julio de 2008

Mejoras en cirugía integral de la nariz

La preparación y la práctica del médico son fundamentales

Entre los procedimientos más comúnmente requeridos en la nariz se encuentran la corrección del tabique nasal y que lleva por nombre septoplastia, y la corrección de la pirámide nasal , llamada rinoseptoplastia o rinoplastia según se asocie o no con la primera.

La diferencia estriba en su extensión quirúrgica, y por lógica, en su laboriosidad para realizarla. La evolución después de haberse practicado difiere dependiendo de si se trata de la primera o de la segunda opción. En términos generales, la septoplastia y la rinoseptoplastia son toleradas por el paciente.

Hoy día, con el advenimiento de las férulas que aplico (siempre que sea posible) en el interior de la nariz, fabricadas de un material plástico blando y con canalizaciones a través de las que se puede respirar, es posible reducir en gran medida esa molestia que en general tenían los pacientes que antaño eran operados de la nariz, indica el doctor Mario Alberto del Villar Cervera, otorrinolaringólogo.

El avance en las técnicas quirúrgicas y los procesos anestésicos permiten también que los fenómenos inflamatorios, que propician el dolor, se reduzcan sustancialmente. Aun en los casos en que la nariz debe ser movilizada, reducida en anchura o alineada, y donde se requiere por necesidad obvia hacer algunas fracturas (hoy mediante procedimientos sutiles y con cinceles finos), las consecuencias inflamatorias son menores, es decir, tiende a haber menor hinchazón y con ello, menor tiempo en la recuperación. Existen procedimientos aledaños a las dos cirugías básicas anteriormente mencionados y en particular, en los que el paciente muestra datos de alergia nasal (rinitis alérgica). La reducción de los cornetes (cojinetes que están dentro de la nariz y que al aumentar de volumen pueden obstruir el paso de aire) sería necesaria en estos casos. Es muy importante que el cirujano que realice este tipo de intervención sea un profesional médico con experiencia amplia y la preparación absoluta en todos los problemas que pudieran presentarse antes, durante y después de la cirugía; así, como ser capaz de realizar cualquier procedimiento tanto funcional como cosmético, para ofrecerle a su paciente la mejor calidad bajo un concepto de cirugía integral de la nariz. En virtud de ello, las complicaciones que potencialmente pueden presentarse (como consecuencia de circunstancias múltiples), como las adherencias intranasales llamadas sinequias (bandas cicatrizales que pueden obstruir las fosas nasales), las perforaciones del tabique nasal (ambas fosas nasales pudieran quedar unidas por un gran orificio), serán en toda proporción menores, en función de todos los factores que hemos tratado con antelación, pero principalmente como resultado de la experiencia y preparación del cirujano. Espero que la intención de despejar las dudas más frecuentes, motivos muchas veces de charlas extensas, incluso "de café", al respecto de la cirugía de nariz, haya sido de la satisfacción de mis lectores.

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